En invierno no debemos bajar la guardia con el sol en nuestra piel y en la de nuestros hijos. No olvidemos que, aunque en invierno estamos menos expuestos al sol porque hay menos horas de luz, llevamos más ropa y la radiación UVA y UVB tiene menor intensidad, seguimos siendo vulnerables a los peligros del sol: a las manchas y el envejecimiento prematuro y, sobre todo, al cáncer de piel.

La piel de los niños es mucho más sensible que la de los adultos, por lo que tenemos que tener especial cuidado en protegerlos bien del sol, por su efecto inmediato, evitando posibles quemaduras y porque las quemaduras solares a edades tempranas están relacionadas con la mayor incidencia del cáncer de piel, siendo así los niños los más vulnerables a los efectos negativos del sol en la piel.

Debemos también tener en cuenta otros factores de riesgo que hacen el sol más dañino y, por lo tanto, la necesidad de protección solar es aún mayor:

  • La nieve multiplica los efectos del sol, ya que actúa como espejo. Si vamos a ir a la nieve es imprescindible el uso de crema solar con un alto factor de protección.
  • La altitud también acentúa los efectos del sol. Así, a mayor altitud mayor incidencia de los rayos solares en nuestra piel. Si vamos a la montaña debemos proteger nuestra piel del sol con alto factor solar.
  • El tiempo de exposición al sol también es importante tenerlo en cuenta. Si vamos a pasar todo al día al aire libre, es conveniente aplicar siempre protección solar.

Una solución rápida, cómoda, eficaz y  con filtros UV de origen mineral (por tanto naturales) es llevar siempre con nosotros una barrita de  Arnidol® sun, que ofrece una protección solar inmediata, ya que actúa como barrera  contra el sol y además, a diferencia de los filtros solares químicos que son absorbidos por nuestra piel, Arnidol® sun proporciona una protección natural (con filtros minerales) libre de agentes químicos.

2019-01-24T12:54:45+00:00enero 24th, 2019|

¿Tienes algo que comentarnos?